Una patrulla para toda la ciudad

Entrevista a Roberto González, Secretario General Federal de Galicia, en GALICI@PRESS del periodista Manuel Vilas Lopez en la que pone de manifiesto que el déficit de Policía en esta Comunidad junto con la escasez de medios materiales pone en peligro a toda la ciudadanía.

En la autonomía hay un déficit de más de 630 policías, una situación “crítica” que lleva a que muchas ciudades a veces sean patrulladas desde un único vehículo. Esta es una de las denuncias que realiza en esta entrevista Roberto González Rodríguez, quien acaba de ser reelegido por unanimidad secretario federal territorial  delSindicato Unificado de Policia (SUP) Galicia, el principal en la Policía Nacional. La falta de medios para combatir el aumento de delitos tecnológicos -con casos de 2014 sin investigar-, la ausencia de chalecos antibalas en la reciente redada en A Coruña y la supervivencia de los clanes gallegos de la droga son otros temas de esta conversación.

Secretario sup galicia

Roberto González Rodríguez,  secretario federal territorial en Galicia del Sindicato Unificado de Policia (SUP)

El SUP lleva años denunciando la caída en el número de policías. ¿Ha mejorado la situación en los últimos tiempos?

La situación es crítica. Nos enfrentamos al mayor déficit de personal de los últimos 20 años en nuestra comunidad. La cobertura del Catálogo de Puestos de Trabajo está por debajo del 80% de media y algunas plantillas, tienen serias dificultades para sacar adelante los servicios mínimos, tales custodias, requerimientos a la sala del 091 o investigaciones básicas.

¿Cuántos policías más se necesitarían en Galicia?

De un catálogo de 2980 policías, existen 635 vacantes. El próximo día 20 de julio se incorporan a Galicia, un total de 17 inspectores y 138 policías en prácticas que supondrán un balón de oxígeno para afrontar los meses de verano. No obstante, la solución a corto plazo, mientras no finalicen el proceso de formación estas últimas promociones de 2.615 y de 3.201 efectivos respectivamente, pasa por dotar de servicios extraordinarios a las plantillas para que los funcionarios policiales en su tiempo libre puedan reforzar los servicios y garantizar la unidad mínima para prestar con garantías el servicio al ciudadano.

¿Es cierto que en algunas ciudades gallegas a veces sólo hay un coche patrulla para atender a todas las emergencias de la urbe?

Así es. Comisarías provinciales como Lugo, Ourense, Pontevedra o locales importantes como Santiago o Ferrol, se enfrentan a menudo a esta realidad por no hablar de aquellas dependencias más pequeñas en las que la situación es límite. En A Coruña o Vigo, también están rozando el límite operativo en muchos servicios. En más ocasiones de las deseadas, nos vemos en la obligación de derivar a otros Cuerpos de Seguridad, llamadas a la sala del 091 que son competencia de la Policía Nacional.

El nuevo responsable de la Administración del Estado en Galicia es el ex-alcalde de A Coruña Javier Losada. ¿Qué valoración hace de su figura?

Durante su toma de posesión, habló en reiteradas ocasiones de diálogo. Sobre la mesa, ya tiene una petición de reunión de los sindicatos policiales para exponerle la situación que vive el Cuerpo en nuestra comunidad. Tras su toma de posesión, le anticipamos la necesidad de disponer de una partida extraordinaria para servicios extraordinarios en los meses de verano que pudiese paliar la falta de personal que sufrimos. Somos conscientes de que muchas de las decisiones que afectan a nuestro Cuerpo, dependen de la Junta de Gobierno de la Dirección General de la Policía. Le pediremos que sea el representante de los Policías en Madrid y que ponga voz a nuestros problemas.

Finalmente el SUP firmó el acuerdo de equiparación salarial con las policías autonómicas. Visto que poco después cambió el gobierno ¿creen que fue la decisión acertada?

Totalmente. Es un acuerdo histórico. De no firmar ese documento, tendríamos que empezar otra vez de nuevo las negociaciones, con el riesgo de perder el apoyo ciudadano, que, unido a lo sucedido en Cataluña, es lo que nos ha llevado a corregir esta desigualdad histórica. Esperamos y deseamos que el Gobierno cumpla lo firmado y en enero de 2020, la equiparación de Policía Nacional y Guardia Civil con las policías autonómicas sea una realidad. Una auditoría externa realizará un estudio para determinar la diferencia real existente, y además, habrá una Ley que termine con estas desigualdades.

Lograda esta histórica reivindicación, aunque sea progresivamente, ¿cuales son las principales demandas ahora del colectivo policial?

Además de la falta de personal ya mencionada, estamos trabajando en la reclasificación al Grupo B para la Escala Básica, en la modificación de la jornada laboral aprobada, en contra del SUP, en diciembre de 2015 y la implantación del sexto turno. La creación de un complemento de nocturnidad. El pago por los servicios desempeñados en días de especial significación. Que se reconozca el Grupo de Atención al Ciudadano como una especialidad con formación y medios oportunos. La convocatoria de ciclos formativos para todas las Escalas y Categorías del Cuerpo. La creación de UPRs en las comisarías provinciales de Lugo, Pontevedra y en la Local de Ferrol. La modificación del artículo 42 del Código Penal para que un error profesional o personal no suponga la expulsión definitiva del Cuerpo y la publicación de un protocolo de prevención de suicidio en la Policía Nacional, además del cambio en el sistema arbitrario de concesión de condecoraciones.

Hace dos años usted afirmaba en una pasada entrevista que casi toda Galicia estaba desprotegida ante los delitos por Internet debida a la escasísima dotación policial en este campo. ¿Cuántos especialistas cuenta el Cuerpo en Galicia ahora mismo? ¿Son suficientes?

La situación es la misma a día de hoy. Existen dos unidades se enfrentan a los delitos tecnológicos: Policía Judicial y Policía Científica. En ambas Brigadas, los funcionarios que luchas contra este tipo de hechos, no disponen de Catálogo ni de medios para desarrollar su labor, además la formación es muy limitada y restringida.

En Policía Judicial se dedican de forma específica en Galicia diez agentes, repartidos entre A Coruña y Vigo. En el resto de Comisarías, dentro de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta, existen uno o dos funcionarios que, por iniciativa se dedican a investigar este tipo de hechos al tiempo que hacen otras labores dentro de su grupo. Estafas, descubrimiento y revelación de secretos y acceso ilícito a equipos y sistemas de informática, el acoso y las coacciones o amenazas a través de WhatsApp y de otras redes sociales son los delitos más comunes.

En Informática forense de Policía Científica, están dedicados a los delitos tecnológicos tres funcionarios para toda Galicia, dos en A Coruña y uno en Vigo. Su función es extraer y analizar, en su caso, las evidencias digitales, realizando peritajes a requerimiento de los juzgados. Actualmente tienen una gran carga de trabajo ya que su labor no se centra solo en los delitos tecnológicos. Por ejemplo, en la desarticulación de una red itinerante de delincuentes rumanos que roban pisos, es Informática Forense la Unidad encargada de extraer la información de los teléfonos móviles que utilizan. Los dispositivos móviles se emplean en muchos delitos como fuente de información.

¿En qué perjudica esto a los ciudadanos?

El número de asuntos duplica al de hace 3 años y cada vez, éstos son más complejos. Sus protocolos de trabajo son cambiantes casi semanalmente, en función de las actualizaciones de las aplicaciones, lo que requiere un reciclaje y un estudio continuo. Esta falta de personal hace que tengan asuntos pendientes desde 2014 y que la resolución de un delito se demore en el tiempo con el perjuicio que ello ocasiona a la víctima.

Esta semana denunciaron que los policías que entraron en pisos durante la macroredada antidroga en A Coruña, tuvieron que pedir prestados los chalecos. ¿No es una situación sorprendente cuando no hace tanto moría una agente tiroteada en Vigo y que no tenía a su disposición el chaleco?

Lo es. Los propios actuantes tuvieron que “mendigar” chalecos antibala de uso individual entre sus propios compañeros, al no ser dotados de un elemento básico de protección por parte de la DGP.

El director general de Policía llegó a prometer que el chaleco sería parte de la dotación individual…

Ese anuncio del director general de la Policía se produjo en el año 2013 y podemos decir que en el año 2018, aproximadamente el 50% de la policía española carece de ese elemento básico de protección. El primer reparto se inició en 2013 con la adquisición de 21.000 chalecos, dando prioridad en la entrega a los policías adscritos a los Grupos de Atención al Ciudadano y a los Grupos Operativos de Respuesta. La intervención de la semana pasada en A Coruña, demuestra que no sólo esos agentes necesitan chalecos, también los grupos que se dedican a investigar esos delitos.

Desde SUP Galicia llevamos muchos años demandando que se dote a todos los policías de chaleco antibala interior de uso individual, sin el cual, ahora mismo varios compañeros ya no estarían con nosotros si no fuera porque lo llevaban puesto, salvándoles la vida cuando eran apuñalados en el pecho o recibían algún disparo. Con salvar una sola vida ya vale la pena la inversión económica.

En los últimos años, la dirección general de la Policía viene asignando pequeñas partidas presupuestarias para la adquisición de más unidades, pero en pequeñas cantidades: 1000, 2500… Este año corresponden 4500. Los policías de nuevo ingreso ya disponen del chaleco como elemento de dotación al salir de la Escuela Nacional de Policía, igual que su uniforme o arma reglamentaria.

Hablando de drogas, el éxito de la serie Fariña ha reabierto el debate sobre el narcotráfico en Galicia. El libro defiende que hoy sigue operando al mismo nivel que en su día, pero que con mucha más discreción. ¿En su opinión, siguen existiendo en Galicia grupos organizados en importar drogas a gran escala?

Sí, existen. Es algo q no se puede negar, pero la presión que hemos ejercido sobre ellos en los últimos años los ha puesto contra las cuerdas. Esto ha provocado que las importaciones sean, por ejemplo, de cantidades menores ante el temor de perder la carga, o que estas mismas organizaciones procuren actuar en otras zonas de España o incluso en países vecinos, no exclusivamente en nuestras costas. En resumen, existen organizaciones activas en Galicia, pero menos y con menor capacidad de maniobra que la que se le atribuía a aquellas históricas.

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