Nos ganan por goleada

 

No es nada nuevo para los miembros de la Policía Nacional realizar intervenciones de gran mérito en las que te juegas el pellejo para salvar a víctimas de maltrato, a dependientes o viandantes recién atracados. Servicios en los que arriesgas tu vida para sacar de la circulación a delincuentes reincidentes, a terroristas, a traficantes, a proxenetas y a demás fauna que, por desgracia, abunda en la sociedad.

Estas intervenciones, en muchas ocasiones, tan solo son recompensadas a través de la satisfacción personal del deber cumplido. Las medallas pensionadas, caen casi siempre del mismo lado, obviando la labor de los agentes de base, de los Policías que se enfrentan a situaciones complejas, en las que tienen que tomar decisiones en segundos que afectarán a su seguridad jurídica y en la que casi siempre se acierta.

Conozco decenas de Policías gallegos destinados fuera de su ciudad, donde han nacido, donde se han criado y a dónde, algún día, aspiran a regresar. Compañeros a los que una felicitación pública más o menos, por un servicio prestado, les supondrá un mejor puesto en la parrilla de salida del próximo CGM. Mientras tanto, con 1.500 euros al mes, tienen que ingeniárselas para pagar piso en las ciudades más caras del país, comer, vestir, alimentar a su familia y desplazarse a Galicia a ver a sus seres queridos de vez en cuando. Vamos, malvivir con un salario injusto por el que se juegan la vida, día a día y a los que, en ocasiones, se le niega una felicitación pública o se retrasa sin justificación su concesión.

Pero otra de las cuestiones que también criticamos los Policías es lo mal que vendemos el “producto”. Ver como intervenciones de calado que se realizan en muchas comisarías del territorio español, no tienen ningún tipo de repercusión en los medios de comunicación, restando de esa forma prestigio a la actuación de los agentes y notoriedad a la labor que realiza la Policía Nacional no deja de causar extrañeza y dolor a los miembros del colectivo. Podemos realizar un trabajo excelente, que es lo que lleva haciendo la Policía Nacional hace mucho tiempo, pero como esa labor no se transmita, en la justa medida y en el momento que pueda hacerse, el esfuerzo tiende a minimizarse, en detrimento de otros Cuerpos de Seguridad que venden sus intervenciones a “bombo y platillo”.

Gracias a Dios, esto no sucede en todas las comisarías pero lo cierto es que tenemos mucho que mejorar porque a día de hoy, nos ganan por goleada.

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